jueves, 3 de febrero de 2011

La mujer psicópata

Una mañana en un supermercado José, el dependiente, se puso a poner las etiquetas a las botellas nuevas. De pronto se le fueron los ojos detrás de Laurita, una chica sexi que desde pequeña que siempre era deseada por todos los chicos del lugar. Se distrajo tanto que, sin darse cuenta, le puso una etiqueta a un cliente muy entendido en vinos llamado Raúl que estaba comprobando la calidad del vino y su añada, por lo que estaba mirando muy atentamente la botella, así que no se dio cuenta del despiste de José.

Don Raúl, una vez elegida al fin su botella siguió con su compra, fue a un frigorífico y miró los congelados que solía comprar, con tan mala suerte que paso la Mari, su vecina. Esta era una señora ya entrada en años que se quedó mirando atentamente el precio que tenía pegado en la espalda Raúl. Ella cogió a Raúl y se lo llevó. Entonces Raúl empezó a gritar :

-¡ Déjame en el suelo gorda loca!

La Mari, sin querer echar cuenta a sus griteríos, lo llevó hacia la caja para comprarlo. Una vez ya allí la cajera pasó a Raúl como si fuera una simple manzana. Cuando salieron del supermercado Raúl se pudo zafar de la Mari y salio corriendo hacia el puesto de policía más cercano con la mala suerte de que al cruzar la calle siguiente se lo llevó un coche por delante.

Después de dos días en coma en el hospital de La Paz donde había entrado por el golpe, cuando Raúl despertó se encontró a la vera de la cama a La Mari y esta le dijo con voz de preocupación y de consuelo:

-Tranquilo Raúl, ahora te cuidaré y te daré todos los mimos que desees.

Raúl resignado y dándose cuenta que la Mari no le iba a dejar ir, decidió ceder e irse con ella en cuanto saliera del hospital. Raúl y la Mari vivieron varios meses juntos.

Una mañana llamaron a la puerta inesperadamente. Era un amigo intimo de Raúl , se llamaba Juan, Raúl le había contado lo sucedido y este decidió ir a verlo. En un despiste de la Mari, que había ido a traerles un café, los hombres decidieron salir de la casa a toda velocidad. Cuando lo consiguieron Juan cogió su coche, fueron hacia los juzgados y denunciaron el suceso pero no les creyeron así que Juan le propuso a su amigo salir de la ciudad.

Llegaron a Sevilla y Raúl buscó trabajo en las mejores bodegas de la ciudad, consiguió que lo contrataran y allí Raúl fue feliz ya que encontró una chica a la que quería y formaron una familia.

lunes, 31 de enero de 2011

El monstruo robamaridos

Una mañana, mi mujer me mandó a hacer la compra. Mientras estaba mirando las botella de vino, sentí un picor en la espalda, pero no supe averiguar que era. Al poco tiempo se me quitó y me di una vuelta hasta los congelados. Una vez allí miré la lista que me había entregado mi mujer con
las cosas que tenía que comprar, dirigí una mirada hacia las empanadillas de atún cuando
de pronto sentí una presencia tras de mí.

Una mujer gorda con un vestido de flores y un sombrero anticuado me cogió entre sus brazos y aunque yo intenté soltarme no pude, ella era mas fuerte que yo.

Me llevó por todo aquel supermercado por el aire como si fuera un muñeco de papel. Como yo no sabía por qué me había cogido, le pegué un mordisco en el brazo para intentar escapar, pero ella me cogió con mas fuerza y me amordazó la boca.

Cuando llegamos a la caja, la cajera me pasó por la cinta transportadora y cuando miré hacia la pantalla vi que yo costaba solo 50 céntimos, entonces indignado de valer tan poco miré a la mujer y le dije:
-Perdone, pero creo que se ha equivocado usted.
-No, yo creo que no- dijo la mujer con una amplia sonrisa en la cara – creo que he cogido lo que quería.

Entonces pagó el precio y me llevó con ella para fuera. Entonces allí estaba mi
mujer, como no, mirándome con una cara amarga, y dijo:

-Ya sabía yo que me la ibas a pegar con otra.

Se vino para mí y me pegó un tortazo.

–Te lo mereces -gritó furiosa.

-Pero si es ella la me ha cogido.

-Ya, todos los hombres dicen lo mismo, pero a ti te he cogido justo a tiempo.

Y se fue dejándome allí con aquel monstruo robamaridos.

jueves, 27 de enero de 2011

Una mañana en el supermercado

La mañana del lunes pasado me levanté, desayuné, me vestí e hice lo que hago todos los días. Cuando le dije a mi esposa que iba por el periódico ella me dio una lista para que fuese a comprar al supermercado y me dijo que no tardase mucho, pero surgieron algunos problemas.

Llegué al supermercado y vi al dependiente etiquetando los productos de los estantes. Seguí caminando un poco más adelante y me puse a mirar los vinos porque esa noche tenía una cena con mi jefe y quería dar una buena impresión. Como soy miope, pues me puse las gafas y comencé a leer la etiqueta, cuando de repente sentí algo en la espalda, pero y miré y era el dependiente que estaba embobado con mi vecina la Paca, una mujer atractiva, guapa, con un cuerpo diez. El dependiente se habrá chocado conmigo al quedarse embobado con la belleza de Paca, pensé yo, y me me fui a la vitrina de los congelados.

Cuando estaba eligiendo el pescado, vi a una mujer robusta y mucho más alta que yo vestida con un ridículo vestido de flores y un sombrero un poco anticuado, me asusté un poco porque me miraba insistentemente. De repente la mujer me cogió y me llevó a la caja. La dependienta me pasó por la cinta transportadora, la mujer pudo comprarme porque cuando yo creía que el dependiente se había tropezado conmigo era que me había etiquetado, ¡y por muy poco precio!.

Yo le dije a la mujer:

-Pero... ¿oiga mujer que hace?.

-Pues comprarte -me respondió ella.

-Pero si no estoy en venta.

-Pues la etiqueta que pone en su espalda no dice lo mismo.

-Ya, pero es que el dependiente se quedó embobado con una muchacha y me etiquetó por error.

-Ah, vale, pues en ese caso le pido disculpas.

-Tranquila, mujer, que no ha pasado nada.

-Gracias, hasta luego.

-Venga, hasta luego.

Llegué a mi casa con la compra se lo conté a mi mujer y no paró de reír hasta que se le cayó la dentadura. Y hasta aquí mi mañana en el supermercado.

Cremoliner

Ingredientes:

  • Un cuarto de libra de conejo.
  • Tres cucharadas de levadura.
  • Cinco vasos de gomitas.
  • Unas gotas de aceite.
  • Un kilo de natillas.
  • Un vaso de agua.

Preparación:

Se echa en la cacerola el kilo de natillas, esperamos un cuarto de hora a que se caliente. Luego echamos el vaso de agua y lo removemos un par de minutos. Engrasamos un molde con aceite para que no se pegue, vertemos la mezcla de agua y natillas y la dejamos enfriar media hora. En un perol echamos el conejo, lo doramos un poco. Cuando esté frío vertemos las natillas en un plato, ponemos el conejo encima y sobre este los cinco vasos de gomitas para que esté dulce. Lo introducimos en el horno veinticinco minutos y ya estará listo.

Degustación:


Si está muy dulce, necesitará un vaso menos de gomitas. Procure quitarle la piel al conejo si no los pelos resultarán muy molestos. Está para chuparse los dedos.

Celos con salsa de envidia

Ingredientes

  • Un kilo de celos.
  • Dos botes de frutos de envidia triturados.
  • Una pizca de enfado.
  • Una cacerola llena de amargura.
  • Dos hojitas de llanto.

Preparación


En una sartén profunda se vierten los dos botes de frutos de envidia y se añade una pizca de enfado. Se mantiene la sartén un par de horas a fuego lento.
Cuando la salsa esté lista, se coge una cacerola y se llena de amargura, se deja hasta que empiece a hervir, cuando esto ocurra se le añade una pizca de enfado, acto seguido le echamos el kilo de celos, se deja la mezcla a fuego fuerte unos 5 o 8 minutos para que los celos estén al dente. A continuación se cuelan para que retirar el exceso de amargura.

Degustación

Se coge un plato hondo y se le añade primero un poco de celos y se le vierte por encima un poco de salsa de envidia, por encima se le ponen las dos hojitas de llanto para decorar el plato y ya está listo para la degustación. Se come caliente.

jueves, 20 de enero de 2011

Sopa de alegría

Ingredientes:

  • Un puñado de alegría
  • Un toque de buena suerte
  • Una pizca de dinero
  • Una cucharada de solidaridad
  • Un vaso de salud
  • Un poco de sal mágica
Preparación:

Echamos la cucharada de solidaridad en el vaso de salud, lo batimos hasta que este lo mas líquido posible. Luego lo vertemos en una sartén con un poco de aceite a fuego vivo y añadimos una pizca de sal mágica. Lo dejamos cinco minutos y añadimos un puñado de alegría, cuándo esté todo bien rehogado lo removemos hasta que este bien mezclado y lo probamos para asegurarnos de que no está ni muy soso ni muy amargo. Más tarde le ponemos una pizca de dinero y lo volvemos a remover para que se mezcle bien. Por último, cuando esté en el plato, lo aliñamos con un toque de buena suerte.

Degustación:

Se debe tomar en caliente porque es entrante de invierno, también puede ser acompañado con pan tostado o un poco de perejil.

lunes, 17 de enero de 2011

Pastel de amor

Ingredientes:

  • 100 gramos de felicidad sacada de dos personas que estén muy enamoradas.
  • 4 sobres de levadura grande para que el amor que en el pastel aumente.
  • 3 vasos medianos de agua.
  • Una cucharada y media de azúcar.
  • 1 caja de leche.
  • Chocolate en polvo para darle un poco de sabor.
  • 2 kiwis cortados a rodajas para adornar el pastel de amor.
Preparación:
En un bol ponemos los 3 vasos de agua medianos junto con los 4 sobres grandes de levadura y los mezclamos con la felicidad. Después le añadimos el agua mezclada con la levadura a la masa, le añadimos la caja de leche, la cucharada y media de azúcar y el chocolate en polvo. Estirar la masa intentando que no salga ningún bulto ni ninguna arruga para que el pastel quede mejor. Una vez hecho todos estos pasos lo ponemos en un molde con forma de corazón, lo dejamos en el horno una hora, lo sacamos y lo adornamos por encima con los 2 kiwis cortados a rodajas y listo para comer.

Degustación:
Se recomienda comer el pastel con una persona de la que estés enamorado/a acompañado de un batido de besos y así el pastel le sentará mejor.