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jueves, 7 de mayo de 2009

Los tres cerditos


Una madre cerda quería que sus cerditos se independizaran. Entonces ellos le hicieron caso y fueron a comprar los materiales para sus casas.

Uno compró paja, otro madera y otro ladrillo. El que compró paja hizo la casa en una semana, el que la hizo de madera tardó dos semana y el de ladrillo en un año.

Un día vino un lobo para comerse a los cerditos, primero atacó al que hizo la casa de paja porque pensó que la casa era muy frágil y le dijo:
-Sal de la casa, cerdito.
-Que va porque si salgo me vas a comer
Entonces se puso a soplar con todas sus ganas y la destrozó, con tan mala suerte el cerdito murió. Después se dirigió a la casa del segundo, y vió que era de madera y que nadie contestaba entonces se le ocurrió quemar la casa y, el cerdito estaba dormido y se asfixió por el humo. El lobo se dirigió a al última casa que quedaba, pero, no pudo hacer nada porque estaba protegida por ventanas y puertas de acero, pero, el cerdito se quedó muy triste por la pérdida de sus dos hermanos, por culpa de su imprudencia.

DAVID VELA DURÁN

jueves, 23 de abril de 2009

El traje nuevo del emperador y Pulgarcita


En un tiempo muy remoto había un emperador al que solo le importaban los trajes. Su vida era feliz. Pero un día llego Pulgarcita, que le hizo la vida imposible. Le propuso que le haría el vestido más bonito que hubiera visto, pero a cambio de que convenciera a la madrastra de Blancanieves para que con sus poderes la hiciera más grande. Dijo el emperador: Trato hecho. Pero como Pulgarcita era tan pequeña sólo conseguía hacer trajes pequeños. El emperador avisó a todo el pueblo para que le viesen con su nuevo traje.


Lo que hizo Pulgarcita fue coger un traje de el y coserle trocitos de telas preciosas.

Llego el día de estrenar el traje, al emperador le gustó tanto que se lo puso y como era un hombre con sobrepeso partió los trocitos de tela, se quedo desnudo. Lo que se le ocurrió a Pulgarcita fue decirle: Toma, este es un traje, que solo lo ven los listos.

El emperador dijo: Entonces yo no soy listo. Y se puso el traje. Al salir todos se reían y el emperador no sabía por qué. Un niño que estaba al lado dijo riéndose: ¡Pero si esta desnudo!

Y viene el padre diciendo: ¡Los niños siempre dicen la verdad!

Avergonzado el emperador dijo chillando ¡Pulgarcita! y se fue a casa mientras se reía todo el pueblo. Llegó a casa y le dijo a Pulgarcita: - Esta es la ultima oportunidad que tienes si quieres ser grande no pequeña y minúscula como eres.

Pulgarcita se sentía tan ofendida que se puso a llorar, y de una lágrima que cayó en el collar que un día se había encontrado, apareció una vocecilla que decía – Pulgarcita, no llores, tienes que esforzarte y hacer otro traje para que se cumpla tu deseo.

Entoces le hizo el traje para que se le cumpliera el deseo de ser más grande.

Se puso el traje el emperador y estaba muy contento. Entonces llegó la hora para cumplir su deseo y le dijo: No te lo voy a conceder.

Entonces apareció la madrastra de Blanca nieves y le concedió dos deseos a Pulgarcita: La hizo grande como una persona normal y la hizo emperatriz. En cuanto el emperador lo convirtió en un traje, ya que les gustaban tanto.

Y todo el pueblo la admiraba por su belleza y por su bondad.


viernes, 17 de abril de 2009

Los Tres Cerditos




Erase una vez tres cerditos y un lobo y este se los quería comer pero eran muy listos. Un día el lobo intento comérselos pero uno de ellos vivía en una casa de paja, y el lobo le dijo o abres o tiro la casa abajo de un soplido, y el cerdito no le hizo caso y entonces sopló muy fuerte y derrumbó la casa. El otro vivía en una casa de madera y le dijo lo mismo que al anterior, pero tampoco le hizo caso entonces sopló y la derrumbó. El último cerdito vivía en una casa de ladrillo y el lobo le dijo lo mismo que a los anteriores pero este tampoco le hizo caso y sopló y sopló pero no la derribaba. Entonces los cerditos estuvieron hablando.
– Tenemos que idear un plan -dijo el cerdo menor
- Ya sé, dijo el cerdo mayor, ponemos comida en la chimenea y cuando el lobo la huela y entre para comérsela la quitamos y que se queme.
El lobo se metió por la chimenea y los cerditos pusieron el fuego debajo y el lobo se quemó. Pero después el lobo vino con sus dos hermanos y su hijo. Uno de sus hermanos se llamaba Brock y era muy grande y fuerte, su otro hermano se llamaba Jerry no era tan fuerte como Brock pero era fuerte, su hijo era tan solo un adolescente y se llamaba John pero era muy inteligente.
Los cuatros fueron a vengarse de los tres cerditos, pero estos estaban guarecidos en la casa de ladrillo y Brock intentó derribarlo con todas sus fuerzas, pero no había manera, de derribarlo, su hijo John hizo un plan que consistía en hacer un agujero en la tierra y situarse debajo de la casa y hacer otro agujero y entrar, pues entonces Brock hizo los dos agujeros y John entró en la casa sigilosamente y abrió la puerta, entraron los cuatros y se comieron a los tres cerditos.

El lobo devorado



Érase una vez, una cabrita madre que tenía nueve cabritillos, ellos vivían en los Alpes con Heidi.

Esta familia de cabritillos vivía en una casa muy pequeñita, pero muy bonita y apañada, y allí estaban todos muy felices.

De vez en cuando, los lobos se solían acercar a su casa y las de alrededor, así que tenían alarmas en sus casas para protegerse de los malvados lobos.

La mama cabrita, una vez a la semana, se iba a comprar, y siempre les decía lo mismo: No le vayáis a abrir la puerta a nadie que no sea mama, para ello le tenéis que pedir que os enseñen la patita.

Los cabritillos le dijeron que ya se lo sabían de memoria y le repitieron la frasecita sin ningún error, como si fuera una grabadora Sony, y la mamá cabrita dijo:

-Bueno, vale, pero tened cuidado, ¡eh!

Los cabritillos gritaron:

- Sí, sí, mamá, ve a comprar, que tenemos hambre, venga ya, mamá.

La madre se fue a comprar y entonces lo vio un lobo y pensó:

-Hay comida fácil.

Fue el lobo corriendo y exclamó:


-¡Abridme la puerta, soy mamá!

Los cabritillos le respondieron:

-Danos una prueba, para saber si eres nuestra mamá y te dejaremos entrar.

Entonces el lobo, que era muy inteligente, cogió y metió la pata en un montón de harina que había por allí tirada y les enseñó la pata blanquita, pero los cabritillos, que eran muy astutos y sabían más que el lobo, no conocieron la pata de su mamá. se dieron cuentade que esa patita no era la suya, así abrieron la puerta al lobo y cuando entró se encontró con que le pusieron un collar que se activaba con la alarma y le cortaron la cabeza. Cuando la madre llegó y lo vio les dijo:¡Bien hecho!

-Hoy hay lobo para cenar.

Los lobos les cogieron miedo a estos cabritillos y ninguno se acercó más a ellos y pudieron vivir felices y comieron lobo con patatas y zanahorias.


Tres cerditos, un lobo y un tesoro


Érase una vez tres cerditos que eran muy provocativos. El mayor de los tres era el más inteligente y ágil, el mediano era un poco gordito y glotón y el más pequeño era muy vago. Los tres siempre provocaban al lobo, que estaba hambriento a causa de su pobreza. Este los perseguía con intención de comérselos para quitarse el hambre. Los cerditos decidieron construirse una casa cada uno para esconderse cuando huían del lobo. El más pequeño como era tan vago se construyó una casa de paja. El mediano una de madera, y el mayor una de ladrillo. Cuando el lobo les perseguía el cerdito más pequeño se escondió en su casa de paja, entonces el lobo sopló y sopló y la casa se derrumbó. El cerdito salió corriendo a casa del mediano. Cuando el lobo llegó de nuevo sopló y sopló y también la casa del cerdito mediano se derrumbó. Los dos cerditos a los que el lobo les había destrozado la casa, salieron corriendo a casa de su hermano mayor que aún no había terminado de construir su casa de ladrillo. Entonces los dos cerditos comunicaron a su hermano mayor que el lobo les perseguía y los tres se escondieron en el bosque para despistar al lobo.

Cuando el peligro había terminado los dos cerditos ayudaron a su hermano mayor a terminar su casa. Cuando el hermano mayor excavaba para hacer los cimientos, descubrió que había algo extraño en la tierra. Al sacarlo vieron que era un cofre que contenía un tesoro de gran valor. Los tres empezaron a saltar de alegría y se pusieron muy contentos, aunque no podían entretenerse porque debían seguir construyendo la casa.

Cuando terminaron de construirla volvió otra vez el lobo y comenzó a soplar y soplar pero la casa no se derrumbó. Entonces siguió soplando con toda s sus fuerzas pero la casa no se movía ni un pelo. El lobo se fue y estuvo toda la noche pensando en cómo derrumbar la casa de ladrillo.

Al día siguiente el lobo, que ya tenía un plan, fue a casa de un amigo suyo que era muy rico. El lobo le pidió una excavadora a su amigo que se la dejó encantado. Entonces el lobo se dirigió hacia la casa de los cerditos y con ayuda de la excavadora la derrumbó sin ningún problema. Los cerditos, que no se lo esperaban, salieron corriendo pero el lobo los acorraló. Entonces cuando el lobo se disponía a comerse a los cerditos, el mayor de ellos dijo:
-¡Alto!
El lobo se detuvo y escuchó al cerdito mayor que dijo:
-Si nos dejas en paz a los tres, te daremos una parte de nuestro tesoro.
El lobo aceptó el trato y no se comió a los cerditos.


Josué Vergara Mancheño, 1ºB