Midas y el campesino

Un día el rey Midas pasando por tierras lejanas sintió que tenía mucha hambre, ya que hacía tiempo que no comía a causa de su horrible don. Entonces se fue a un campo y, hambriento, tocó un fruto del árbol y el árbol se convirtió en oro. El dueño del campo, al ver que su único alimento se había convertido en un brillante y amarillento metal, se enfadó, lo mató y vendió el árbol a unos mercaderes egipcios. Al ver la ganancia que obtuvo el hombre se arrepintió de haber matado a un hombre que le hubiera hecho ganar mucho dinero.