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jueves, 7 de mayo de 2009

Los tres cerditos


Una madre cerda quería que sus cerditos se independizaran. Entonces ellos le hicieron caso y fueron a comprar los materiales para sus casas.

Uno compró paja, otro madera y otro ladrillo. El que compró paja hizo la casa en una semana, el que la hizo de madera tardó dos semana y el de ladrillo en un año.

Un día vino un lobo para comerse a los cerditos, primero atacó al que hizo la casa de paja porque pensó que la casa era muy frágil y le dijo:
-Sal de la casa, cerdito.
-Que va porque si salgo me vas a comer
Entonces se puso a soplar con todas sus ganas y la destrozó, con tan mala suerte el cerdito murió. Después se dirigió a la casa del segundo, y vió que era de madera y que nadie contestaba entonces se le ocurrió quemar la casa y, el cerdito estaba dormido y se asfixió por el humo. El lobo se dirigió a al última casa que quedaba, pero, no pudo hacer nada porque estaba protegida por ventanas y puertas de acero, pero, el cerdito se quedó muy triste por la pérdida de sus dos hermanos, por culpa de su imprudencia.

DAVID VELA DURÁN

viernes, 20 de marzo de 2009

Prometeo, el ladrón del fuego


Los dioses vivían en el monte Olimpo donde tomaban néctar y ambrosía, un licor y un alimento dulcísimos que aseguraban su inmortalidad. Mientras tanto, los hombres pasaban sus días cultivando los campos y criando los ganados. Tenían que entregar la mitad de su ganado y su cosecha como ofrenda a los dioses.


Un día, cuando los hombres habían sacrificado un buey, empezaron s discutir que por qué tenían que darles la mitad a los dioses. Entonces le pidieron ayuda a Prometeo, y él ideó un plan.

Despellejó el buey, lo descuartizó, y dividió los restos del animal en dos grandes montones. Entonces llamó a Zeus. Él miro los montones, uno le pareció muy poco apetitoso y el otro le atrajo por su brillante aspecto. Eligió el segundo. Zeus no tardó en darse cuenta del error que había cometido porque Prometeo había puesto los huesos y los tendones y por encima les había echado la grasa.


Como castigo Zeus les quitó el fuego a lo humanos para que comieran la carne cruda, pero Prometeo robó el fuego y se los dió a los humanos. Zeus castigó a Prometeo atándolo en el Cáucaso y todos los días una feroz águila le comía el hígado, y, al día siguiente, le volvía a aparecer.