lunes, 7 de febrero de 2011

Una mañana en el supermercado

Hola, hija, ¿a que no sabes lo que me pasó ayer en el supermercado de Emilio? Ha entrado un hombre nuevo que se llama Luis, entró de reponedor, ya no está Juan. Bueno, a esto que estaba yo viendo los vinos para ver cual era el más barato para la cena que vamos a tener hoy toda la familia. Estaba Luis en la misma calle que yo, poniéndole los precios a las botellas, cuando yo ya tenía la botella que me iba a llevar elegida, pasó la vecina de arriba que vestía con una minifalda y un top corto enseñando el ombligo. Luis se quedó embobado con ella, entonces me pegó un precio en la espalda sin querer. Yo no me di cuenta, cogí la botella, la puse en la cesta y me fui de esa calle.

Me metí en la calle de atrás en la de los congelados para ver lo que había de pescado, a esto que miro para atrás y había una mujer que no paraba de mirarme la espalda y cada vez se ponía mas cerca mía. La mujer era la amiga de Encarni, creo que se llama Rosa. Cuando yo estaba totalmente concentrado vi que Rosa se levantaba las gafas para mirarme mejor. Yo ya estaba un poco preocupado porque creía que tenía algo malo en la espalda como un bicho o algo así. No le eché cuenta y me fui para la caja. No vi que ella venía detrás de mí. Entonces me cogió y me pasó por caja. La cajera era Luisa, esa esaboría, empanada. Me di cuenta de que Luis, el reponedor, me había pegado un precio en la espalda. Yo le dije que me soltara, que no estaba en venta. Ella me dijo que yo le atraía mucho que si quería quedar hoy con ella y he quedado hoy por la mañana. Nos hemos visto y me ha dado un beso en la cara. A mí Rosa me gusta mucho y quiero seguir conociéndola. Eso fue lo que me pasó ayer.