lunes, 7 de febrero de 2011

Como conocí a vuestra madre

Una mañana de sábado yo estaba en el supermercado comprando las cosas que aparecían en la lista que llevaba. Me acerqué a las botellas de vino y miré el precio de una de champán por que iba a celebrar mi cumpleaños. Juan, el reponedor, un chico alto con gafas, con un tupé y una bata que le llegaba gasta las rodillas, me puso un precio sin darse cuenta. Se había de distraído, que hasta los ojos se le salieron de las órbitas, con una chica que llevaba una vestimenta muy atrevida: llevaba una minifalda, un top diminuto y el pelo suelto.

Después de eso me acerqué a la nevera de los congelados. Una señora vestida de forma anticuada con una falda que le llegaba hasta las rodillas y un sombrero con una flor se me acercó y se quedo mirándome la espalda. Cada vez se me acercaba más y me miraba la etiqueta que me había puesto el reponedor . Como le parecí barato, la señora me cogió de la mano y me llevó a la caja para comprarme. Yo me movía y gritaba para que me soltara.

La cajera pasaba de mí. Cuando vino el encargado le dijo a la señora que me soltara. Ella, muy educada, me soltó. Yo me limpié la ropa y hablé con el encargado para que despidiera al reponedor y a la cajera. Él accedió a lo que le había dicho. Después me dirigí a la señora ella muy apenada me pidió disculpas y me invitó a cenar.

Hijos, así fue como conocí a vuestra madre.

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