lunes 31 de enero de 2011

El monstruo robamaridos

Una mañana, mi mujer me mandó a hacer la compra. Mientras estaba mirando las botella de vino, sentí un picor en la espalda, pero no supe averiguar que era. Al poco tiempo se me quitó y me di una vuelta hasta los congelados. Una vez allí miré la lista que me había entregado mi mujer con
las cosas que tenía que comprar, dirigí una mirada hacia las empanadillas de atún cuando
de pronto sentí una presencia tras de mí.

Una mujer gorda con un vestido de flores y un sombrero anticuado me cogió entre sus brazos y aunque yo intenté soltarme no pude, ella era mas fuerte que yo.

Me llevó por todo aquel supermercado por el aire como si fuera un muñeco de papel. Como yo no sabía por qué me había cogido, le pegué un mordisco en el brazo para intentar escapar, pero ella me cogió con mas fuerza y me amordazó la boca.

Cuando llegamos a la caja, la cajera me pasó por la cinta transportadora y cuando miré hacia la pantalla vi que yo costaba solo 50 céntimos, entonces indignado de valer tan poco miré a la mujer y le dije:
-Perdone, pero creo que se ha equivocado usted.
-No, yo creo que no- dijo la mujer con una amplia sonrisa en la cara – creo que he cogido lo que quería.

Entonces pagó el precio y me llevó con ella para fuera. Entonces allí estaba mi
mujer, como no, mirándome con una cara amarga, y dijo:

-Ya sabía yo que me la ibas a pegar con otra.

Se vino para mí y me pegó un tortazo.

–Te lo mereces -gritó furiosa.

-Pero si es ella la me ha cogido.

-Ya, todos los hombres dicen lo mismo, pero a ti te he cogido justo a tiempo.

Y se fue dejándome allí con aquel monstruo robamaridos.